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Abus de faiblesse et autres manipulations
© Éditions JC Lattès, 2012

 Où sont les limites ?

La manipulation fait partie de la vie, ce qui fait la différence, c'est l'intentionnalité. Mais comment repérer les premiers signes d'un abus de faiblesse ?

Personnes âgées, enfants, adultes en état de sujétion psychologique : où commence l'influence normale et saine, où commence la manipulation ?

En se fondant sur son expérience clinique, Marie-France Hirigoyen interroge la notion de consentement et les dérives des comportements.

Une quête aussi précise qu'inspirée, qui révèle que le statut de victime n'est pas irréversible. 

 

Introduction

  • CHAPITRE 1. ABUS DE FAIBLESSE ET MANIPULATION
    • 1. Du consentement et de la liberté
      • Le consentement
      • Le don
      • La confiance
    • 2. De l'influence à la manipulation
      • Convaincre ou persuader
      • La séduction
      • L'influence
      • La manipulation
      • L'emprise
    • 3. Les textes juridiques
      • Le code de la consommation
      • La sujétion psychologique
  • CHAPITRE II. LES PERSONNES VISÉES
    • 1. Les personnes vulnérables, âgées ou handicapées
      • Les abus financiers
      • La maltraitance
      • Les mesures de protection
    • 2. Abus de faiblesse sur mineurs
      • L'aliénation parentale
      • Les influences externes
    • 3. Vers la sujétion psychologique
      • Meurtre par procuration
      • Manipulé(e)s ou manipulables ?
    • 4. La sujétion amoureuse ou sexuelle
    • 5. L'emprise des sectes
  • CHAPITRE III. LES MANIPULATEURS ET IMPOSTEURS
    • 1. Qui sont les manipulateurs ?
      • Des failles dans l'estime de soi à la mégalomanie
      • Des séducteurs et fin stratèges
      • Mensonges et language perverti
      • Besoin de l'autre et collage
      • Absence de sens moral
    • 2. Les mythomanes
      • La force de séduction des mythomanes
      • Se poser en victime pour exister
      • Des mensonges qui finissent mal
      • Des conséquences dramatiques pour l'entourage
    • 3. Les escrocs
    • 4. Les pervers narcissiques
      • Séduction
      • Vampirisation
      • Déresponsabilisation
      • Transgressions
      • Un analyste pervers narcissique : Masud Khan
    • 5. Les paranoïaques
      • Le caractère paranoïaque
      • Variantes caractérielles
      • Le délire paranoïaque

En guise de conclusion, la société facilitatrice

21 Septembre 2012 : El Confidential
"Para triunfar en la vida hay que ser un buen manipulador", par Iván Gil

 “Vivimos en una época histórica en la que el único método para triunfar en la vida es la manipulación de los demás. Nos utilizamos unos a otros como si fuésemos las piezas de un tablero que, cuando dejan de servir a nuestros fines, simplemente los dejamos de lado”. Así describe los mecanismos de movilidad social a El Confidencial la psiquiatra y psicoanalista Marie-France Hirigoyen, que estos días presenta en España su último ensayo El abuso de la debilidad (Paidós). La autora, conocida por su anterior bestseller, El acoso moral, insiste en que “la manipulación se ha profesionalizado y globalizado” en todos los ámbitos de la vida pública y privada, desde el político y financiero, hasta el empresarial e, incluso, familiar. Por tanto, su lectura de la crisis no es tanto económica, sino de “falta de confianza en el prójimo”.

 
Los abusos de debilidad son una forma de violencia psicológica que debido a su repetición sistemática se acaban convirtiendo en una forma de abuso moral o coacción traspasando las fronteras de lo aceptable. Hirigoyen pone especial énfasis en la delimitación de estas fronteras. Para definirlas es necesario “plantearse continuamente la pregunta de si una actitud o comportamiento está dentro de lo admisible o no”.
 
La dificultad para delimitar las fronteras de lo que es o no aceptable es el principal problema que subraya la psiquiatra, por lo que defiende la creación de un marco legal para regular estos abusos. En Francia se ha legislado ya (ley 223-15) con el principal objetivo de proteger a las personas mayores, claras víctimas potenciales, en la gestión de sus bienes frente a los abusos financieros. En España, lamenta Hirigoyen, no existe ninguna de ley de este tipo, que en el caso de las participaciones preferentes hubiese sido determinante. Las herencias, que también suelen ser fuente de conflicto, son otro de los ámbitos en los que más se recurre a esta legislación.
 
La delgada línea entre las decisiones libres y las inducidas
 
Todos estos casos cuentan con la dificultad añadida de discernir la línea que separa las decisiones tomadas libremente de las tomadas bajo algún signo de coacción. “La libertad es la cuestión más importante porque, por ejemplo, una persona mayor puede dejar todo su dinero a una persona que la ayuda antes que a sus hijos, pero ¿cómo sabemos si esa decisión ha sido tomada por elección propia o, por el contrario, la han coaccionado?”, se pregunta Hirigoyen. Unas cuestiones nada sencillas de demostrar y que se producen en otros ámbitos relacionados con el acoso moral en el trabajo o en el matrimonio. Otros casos más claros presentados en el libro tienen que ver con los seguidores de algún tipo de secta, que en un principio entran a formar parte de ella de forma voluntaria, pero con el tiempo la coacción determinan sus actuaciones.
 
La manipulación –consciente o inconsciente– siempre se movió en una fina línea cargada de subjetividad, pero “en los últimos tiempos se han vuelto más confusas y difuminadas” debido, entre otras razones, “a la mundialización y a la popularización de internet”. Es por ello que la psiquiatra aporta una serie de características del perfil prototipo de los “buenos manipuladores” (a quienes también denomina impostores):
 
-Megalómanos. Se trata de personas que construyen una imagen desmesurada de sí mismos creándose un mundo fantástico, de acuerdo con sus deseos de grandeza y omnipotencia. Son seguros de sí mismos e intentan en todo momento dar la impresión de fortaleza.
 
-Seductores y finos estrategas. Como manipuladores saben adaptar su comportamiento, pero también sus principios y valores, en función de sus víctimas.
 
-Mentirosos con un claro dominio del lenguaje. Son expertos en deformar la realidad mediante las mentiras parciales y el juego del doble lenguaje, puesto que controlar el discurso es una forma de controlar el pensamiento.
 
-Ausencia de escrúpulos. Los tabús morales no existen para los “buenos manipuladores”, puesto que conciben a los demás no como una persona digna de respeto o compasión, sino solo como un objeto más o menos útil.
 
-Tener la necesidad y el objetivo de servirse de los demás. Para ello utilizan la presión y el acoso verbal mediante la insistencia y la repetición continua hasta que sus víctimas acaban cediendo.
 
La 'dictadura' de la igualdad
 
La competitividad salvaje es, según Hirigoyen, uno de los elementos que más influyen en la adopción de estas actitudes, que en ocasiones se practican de forma inconsciente. “En una entrevista de trabajo hasta parece obligatorio exagerar sobre las competencias y rellenar esos huecos vacíos del currículum vítae con idiomas que apenas dominamos. En la empresa para vender un producto o posicionarse frente a los compañeros ocurre lo mismo. En realidad, estas manipulaciones se han convertido en la ley del mercado. Solo hay que mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de que las empresas seducen a sus trabajadores mientras les sacan provecho y luego se desprenden de ellos de las peores maneras; los gabinetes y agencias de comunicación manipulan la realidad; los banqueros se aprovechan del desconocimiento financiero que tiene el ciudadano medio para engañarlo sutilmente, y así todo”, lamenta la autora.
 
Para Hirigoyen vivimos en una contradicción constante puesto que “nunca tuvimos tantas libertades como ahora, pero al mismo tiempo nunca hemos estado tan manipulados”. Su conclusión es que “la sociedad es facilitadora” de esta situación porque en todos los terrenos de la vida cotidiana existe expertos en estas prácticas. Además, añade la psiquiatra, “estamos muy condicionados por la uniformidad, vivimos en un mundo en el que prima la ambivalencia, es decir, a la vez que somos diferentes todos somos iguales, como si fuésemos un rebaño de ovejas. En la escuela, en casa o en los medios de comunicación nos dicen constantemente lo que debemos hacer y, si no somos de una determinada manera, no se nos acepta. Yo misma he trabajado en recursos humanos y sé que sólo se selecciona a la gente que sigue el modelo establecido, es decir, te contratan porque te adaptas a un formato y en el momento en el que seas diferente o crítico se te rechaza”.
 
La ética organizacional como solución
 
Esta realidad descrita por la autora de El abuso de la debilidad se basa en que el ímpetu cortoplacista de obtener resultados inmediatos, en lugar de pensar en el largo plazo. Como consecuencia, dice, el ciudadano vive en una manipulación permanente que lo único que acaba produciendo es una “insatisfacción global de toda la ciudadanía”.
 
Aunque Hirigoyen reconoce que es difícil salirse del camino marcado, propone como parapeto que cada uno defina muy bien su personalidad y su ética para saber decir basta cuando llegue el momento. “No podemos aceptar lo que nos echen en cara, debemos negarnos cuando sea necesario e imponer nuestro criterio. De este modo, podremos construir una especie de defensa contra la manipulación”. El estatus de víctima no es irreversible y puede superarse con la voluntad de afrontar el problema.
 
A pesar de este escenario, la autora es optimista con el futuro porque, dice, ya hemos empezado a identificar estos excesos y, poco a poco, se están implantando mecanismos correctivos. Ella misma da clases en la universidad sobre ética organizacional y empresarial y, cada vez más empresas galas crean sus propios comités de ética. “Hay muchos políticos y empresarios que quieren comenzar a gestionar con otras formas y la sociedad también se está dando cuenta y, en un tiempo no muy lejano, acabará reaccionando”.

16 Août 2012 : Le Monde
Rencontre avec Marie-France Hirigoyen, psychiatre et psychanayste, par Martine Laronche

 

 Psychiatre, psychanalyste, Marie-France Hirigoyen consacre sa carrière aux victimes. Elle combat surtout les violences psychologiques, en démonte patiemment les rouages. Elle vient de publier Abus de faiblesse et autres manipulations (JC Lattès, 300 p., 18 euros).

 

Qu'est-ce qui a inspiré cette préoccupation, ce fil rouge qui guide ses écrits et sa pratique clinique ? "J'ai toujours voulu être psychiatre, dit-elle. J'attribue cette vocation au fait que ma mère était une petite chose fragile, toujours dans la plainte. Peut-être voulais-je lui venir en aide..." Elle raconte : "J'ai le souvenir qu'un jour - je devais avoir 14 ans -, ma mère m'a expliqué qu'aucun médecin n'avait pu la soulager. Je lui ai répondu qu'elle n'avait pas vu un psychiatre."

Enfant déjà, Marie-France Hirigoyen traque les injustices. "J'ai toujours eu un intérêt aussi pour ce qui est juste et injuste. Je me souviens qu'au lycée on avait mis des garçons dans notre classe de filles option maths, car nous étions très peu nombreuses. Nous, les filles, avions des cours de couture. Eux, les garçons avaient le droit de fumer et de sortir entre les cours. Je n'avais pas conscience d'être féministe, mais cette différence entre les sexes me choquait", confie-t-elle.

Ce sont de petites injustices de la vie quotidienne - mais qui sont "trop" souvent la norme - contre lesquelles elle a eu envie de se battre. Elle ne supportait pas non plus les petites humiliations. "Je me souviens que, durant mes études demédecine, un patron, chef de service, prenait un malin plaisir à malmener les étudiantes", rapporte-t-elle. Elle était alors externe et il y avait très peu de filles à l'époque en médecine. "Un jour, nous étions dans la chambre d'un patient, et le patron m'a demandé de faire l'examen clinique devant le staff. Alors que je terminais, il s'est mis à hurler : "Les couilles, Mademoiselle, palpez-lui les testicules !" J'ai rougi, je me suis sentie humiliée", se souvient-elle.

Concept de "pervers narcissique"

Ces vexations, ces petites injustices, l'ont poussée à se tourner vers la victimologie. Cette discipline n'existait pas en France, et elle est allée l'étudier aux Etats-Unis, en 1994.

Lors de ses différentes formations en France, les psychanalystes parlaient du masochisme des victimes, et les thérapeutes systémiciens considéraient que s'il y avait des agresseurs, c'était parce qu'il y avait des victimes potentielles. "Très clairement, j'ai écrit Le Harcèlement moral, en 1998, en réaction à cette hypothèse. Je considère que, dans certains cas, les personnes se font piéger."
Avec ce livre, elle a fait découvrir au grand public le concept de "pervers narcissique", et l'on découvre qu'il est possible de détruire quelqu'un juste avec des mots.

Marie-France Hirigoyen inspire la loi sur le harcèlement moral au travail en 2002."Après la parution de cet ouvrage, j'ai reçu des milliers de lettres qui décrivaient des situations stéréotypées. Ce qui m'intéresse, ce n'est pas la violence physiqueet directe, mais le glissement d'une situation normale à une situation abusive, les agressions insidieuses dont on ne prend conscience que quand il est trop tard",explique la thérapeute.

Elle considère que les femmes subissent plus de petites humiliations que les hommes. "Je pense que, si je n'avais pas été une femme, je n'aurais sans doute pas été sensible à ces violences invisibles", conclut-elle.

Martine Laronche - Le Monde du 16 aout 2012